Se picó el panal

Empresa australiana comenzará a vender miel orgánica de abejas producida con plantas de cannabis a principios de 2018.                                      

El grupo inversionista EVE Investments, propietario del 50% de la compañía Meluka Health, anunció que ya culminó con la fase de producción de una miel orgánica de cannabis en Australia que se comercializará a partir de 2018 bajo la marca Meluka.

En un comunicado, la empresa explica las razones de esta apuesta: “La miel de la planta de cannabis incorpora los beneficios para la salud de la miel orgánica con la semilla de cáñamo que tiene un equilibrio concentrado de proteínas, grasas esenciales, vitaminas y enzimas”

Este producto, también tiene previsto llegar al mercado norteamericano en el 2018 de la mano de la empresa californiana Naturally Australian Products.  California recientemente ha legalizado la marihuan y muestra un exponencial crecimiento de la demanda de todo tipo de productos cannábicos, que se suman a la ya consolidada miel orgánica australiana, un producto predilecto entre los californianos.

La industria alimentaria de productos de cannabis bajo en THC transita un auge mundial que nadie hubiera imaginado. Las pequeñas semillas de cannabis son consideradas un superalimento y todos sus subproductos para alimentación como una gran fuente de vitaminas, de ácidos grasos esenciales y de sustancias naturales muy beneficiosas para la salud. Si a todo esto, le añadimos las propiedades de la miel, tendremos un producto natural muy difícil de superar.

El pionero

El apicultor francés Nicolás Trainerbees (entrenador de abejas), fue el pionero en investigar y conseguir que las abejas hagan miel con cannabis.

Este joven apicultor consume cannabis medicinal desde muy pequeño y se define como un apasionado por la naturaleza y por el entrenamiento de todo tipo de animales. Ambas circunstancias, contribuyeron a que en el año 2006 comenzará a investigar la posibilidad de aunar las propiedades de la planta y de las abejas.

Sus primeros pasos fueron entrenar a sus abejas para que recolectarán el azúcar de las frutas. Con humildad, Nicolás declara no haber creado la miel de cannabis, sino solamente una técnica de entrenamiento con la que las abejas recogen la resina del cannabis y la utilizan en la colmena.

“Todo lo que pasa a través del cuerpo de una abeja mejora” consigna este apicultor visionario, ya que sus enzimas hacen que el néctar se convierta en la miel deseada. La resina obtenida de sauces, álamos y otros árboles se convierte en propóleo, que es antiséptico, antibiótico, antifúngico, antibacteriano y cicatrizante. “Así que si la abeja tomaba la resina del cannabis, sería muy beneficioso también” pensó Nicolás.  De esta manera, nació un nuevo reto en su vida y no paro hasta lograr que las abejas se vieran seducidas por la resina del cannabis.

Es importante saber que las abejas no se ven afectadas por esta actividad, por el simple hecho de que las abejas no tienen sistema endocannabinoide.

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