Pura Vida

Plantaciones de cáñamo mejoran la calidad de suelos contaminados a través de fitorremediación.

En el extremo sureste de Italia se encuentra la región de Puglia, donde se producen más de 10 millones de toneladas de acero al año, equivalente al 40 % de la producción de acero italiana. Esta industria emplea a más de doce mil trabajadores, y sus actividades son tan tóxicas que la administración local ha prohibido a los agricultores criar ganado a una distancia menor a 20 kilómetros del lugar. Los organismos de salud señalan que el polvo y el dióxido que se generan en la región son responsables de que sus pobladores tengan un 30 % más de casos de cáncer de pulmón que sus compatriotas.

La producción de alimentos se ha convertido en un grave problema: se encontraron altos niveles de dióxido en los animales.

Vicenzo Fornaro es un productor de la zona que tuvo que sacrificar 600 cabras por este motivo, y se le prohibió seguir realizando dicha actividad. En este escenario, Fornaro decidió sembrar cáñamo con el propósito de descontaminar los suelos de lo que una vez fue una región productora de quesos de gran calidad.

Esta técnica se conoce como fitorremediación: las largas raíces del cáñamo absorben los contaminantes, que finalmente son transformados en toxinas no perjudiciales. La técnica ofrece una alternativa ecológica para combatir la contaminación de los metales en los suelos, ya que se logra mitigarla sin la necesidad de hacer excavaciones del territorio contaminado y ponerlo en otros lugares.

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