Hay cannabis para rato

El Cannabis es una planta muy versátil, y desde épocas inmemoriales ayuda al ser humano a desarrollar su vida en la tierra. Sus usos industriales son tantos como se pueda imaginar: desde los humanos recolectores, que en el pasado se alimentaban de la semilla, hasta las impresoras 3D del siglo XXI, que utilizan su fibra para realizar modelos tridimensionales de todo tipo de cosas. Esta planta ofrece un amplio abanico de industrias a desarrollar en todos los rubros esenciales de nuestra vida.

 

ALIMENTO

Las semillas de Cannabis tienen un alto contenido de aceite, un elixir saludable y potente. Contienen grandes cantidades de proteína de alta calidad, y una composición favorable en sus lípidos permite su consumo sin riesgos cardíacos. Como si fuera poco, es la fuente más rica de Omega 3 y 6 del mundo vegetal. Estos son dos ácidos grasos esenciales necesarios para sobrevivir y nuestro cuerpo no los produce, sino que los incorporamos con nuestra dieta.

La semilla de Cannabis posee, además, un enorme potencial como alimento directo para los animales.

 

USO TEXTIL

El Cannabis fue una de las primeras plantas utilizadas como materia prima para la industria textil por dos características muy especiales: el largo y la resistencia de su fibra. La fibra de cáñamo conduce el calor, tiñe bien, resiste el moho, bloquea la luz ultravioleta y tiene propiedades naturales antibacterianas. Es mucho más absorbente que el algodón, y es esta misma habilidad de absorción que hace que los teñidos sean más efectivos y resistentes. La ropa de cáñamo no se arruga y mantiene su forma tras años de uso.

Ha sido una fibra de uso fundamental para la navegación y la pesca desde el comienzo de la historia. Hubo tiempos en que su siembra era obligatoria para el desarrollo de la navegación. Fue la planta que nos permitió recorrer y conocer el planeta.

Actualmente, grandes diseñadores han puesto el ojo en esta fibra natural y resistente, que además aporta a la causa medioambiental contra el cambio climático. ¡Hoy el cáñamo marca tendencia!

 

BIOCOMBUSTIBLE

La industria del biocombustible a partir del cáñamo es de enorme interés, principalmente por su sustentabilidad: el C02 liberado durante su combustión es el mismo que el que consume la planta durante su crecimiento, lo que implica un nivel de polución prácticamente nulo. La situación legal del cáñamo en el mundo es el único freno que encuentra actualmente esta industria. Hoy es Canadá el país que más ha logrado desarrollarla.

 

BIOPLÁSTICO

El Cannabis tiene un alto contenido de celulosa, entre 65% y 70% (la madera, aproximadamente, 40%), lo cual lo convierte en una muy buena fuente de esta materia prima.

La celulosa, además de producir papel, se puede utilizar para producir celofán, rayón, celuloide y una variedad de plásticos relacionados. Las variedades de Cannabis llamadas cáñamo crecen más rápidamente que la mayoría de las especies de árboles, y requieren menos pesticidas que otros cultivos.

Los compuestos plásticos de cáñamo presentan una alta resistencia a la tensión y rigidez, y se utilizan en la fabricación de automóviles, barcos, instrumentos musicales y muchos otros productos. Además, al día de hoy se utilizan en las impresoras 3D.

Este uso es el más prometedor para nuestro medio ambiente, ya que podría sustituir a los plásticos hechos a base de petróleo, que no son biodegradables.

 

CONSTRUCCIÓN

La fibra de cáñamo también se aplica en la construcción de viviendas y cualquier tipo de estructuras. Los productos desarrollados con cáñamo son altamente aislantes, resistentes y reciclables. Permite a las viviendas respirar y transpirar, lo que brinda gran capacidad térmica y hace que sean más frescas en verano y más cálidas en invierno.

Con la fibra se pueden realizar bloques de construcción llamados “Hempcrete”, una técnica que mezcla el cáñamo con otros materiales como cal y hormigón. Estos tres materiales, con agua, crean ladrillos muy livianos y resistentes utilizados para levantar paredes.

 

PAPEL

El papel de cáñamo es más resistente que el de pulpa de madera y no requiere ácidos ni cloro. Lo mejor es que puede ser reciclado hasta siete veces, mientras el papel derivado de árboles, solo cuatro.

Su rendimiento en campo es superior, pues una hectárea de Cannabis puede producir el cuádruple de material que una de árboles. Además, el cáñamo es usado como filtro para prevenir la contaminación de cursos de agua, tiene un balance de carbono favorable para la fertilidad del suelo e incide en la prevención del cambio climático.

 

ACEITES ESENCIALES Y COSMÉTICA

Por su contenido  graso y oleoso, el fruto del Cannabis permite la elaboración de diferentes productos cosméticos: jabones, cremas y champú, entre otros.

El aceite de Cannabis tiene propiedades realmente efectivas para la belleza y la salud de la piel. Al ser antioxidante, facilita la regeneración y rejuvenecimiento cutáneo. Además evita la sequedad,  la descamación y las irritaciones de la piel, gracias a su alto contenido de Omega 3, 6, vitaminas E y D, y minerales como calcio y potasio.

Tiene propiedades hidratantes, restaura los cabellos y engrosa la hebra capilar, repara las membranas celulares, reduce manchas y disminuye la inflamación de pieles irritadas (dermatitis atópicas).

 

Ante tal escenario de posibilidades, cabe cuestionarse por qué un país como Uruguay, que apuesta a valorizar sus carnes y lácteos, no explota, por ejemplo, el potencial del Cannabis como alimento animal para elevar el valor del ganado. O por qué no fomentar la plantación de Cannabis para la extracción de celulosa, aplacando así la deforestación de eucaliptus y mejorando nuestros suelos y fuentes de agua.

Las oportunidades se muestran numerosas y el potencial es real. En este sentido, viene al caso plantearse una reformulación de algunas industrias y sacarle provecho a una planta que tanto ha dado y tanto tiene para dar.

 

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