Cultivo de cannabis orgánico

Algunas claves para obtener una exitosa cosecha orgánica de cannabis                                              

Las ventajas de optar por un cultivo de cannabis orgánico son muchas. Siempre debes tener en cuenta que todo lo que le des a tu planta para su crecimiento, irá a parar a tu organismo. El sabor del cannabis cultivado con productos orgánicos es muy superior respecto al que contiene productos químicos. Tus plantas también agradecerán un cultivo con nutrientes de  origen biológico, porque les brindará mayor resistencia frente a plagas y enfermedades.

 

Espacio de cultivo

Un cultivo de cannabis completamente orgánico se puede realizar tanto en cultivos de interior como de exterior. No hay nada mejor que cultivar bajo la luz del sol: es la mejor iluminación posible para nuestras plantas, y gratuita. Si debes cultivar en interior, es aconsejable utilizar luces LED, porque consumen muy poca energía y aportan una gran cantidad de fotones.

 

Germinación y crecimiento

Germinar semillas de cannabis no tiene ningún truco: simplemente humedecemos un papel donde las pondremos a germinar y, luego de la germinación, las introduciremos en una maceta con tierra previamente regada.

Durante las primeras semanas de crecimiento no es necesario utilizar ningún tipo de abono. La tierra aportará todos los nutrientes necesarios a nuestra planta, por lo que solo debemos regarla con agua limpia. Podemos regular la acidez del agua con unas gotas de jugo de limón, dejando el PH (acidez) en un nivel óptimo para el cultivo en tierra (PH de 6.0 a 6.2).

A partir de la tercera semana, si consideramos que nuestra planta necesita un pequeño empujón, podemos mezclar un poco de estimulador de raíz y crecimiento con el agua de riego.

 

Floración

Un poco antes de que comience la etapa de floración, podemos añadir algo de humus de lombriz, un producto 100% natural y orgánico que aporta nitrógeno para que nuestra planta tenga buenas reservas antes de “pegar el estirón”: en las primeras semanas de floración, las plantas doblan o triplican su tamaño.

Cuando nuestra planta comience a formar pequeñas flores, se encontrará en el momento perfecto para abonar con guano de murciélago y té de banana. El guano de murciélago es un abono completamente natural y orgánico, muy rico en fósforo. Podemos añadir el guano por encima de la tierra, cerca del tallo, y así cuando reguemos, los nutrientes penetrarán hasta la zona de las raíces.

El té de banana aporta una buena cantidad de potasio a la planta. Debemos colocar una o dos cáscaras maduras de banana en una olla, poner un poco de agua y calentar un buen rato a fuego lento sin que llegue a hervir. Cuando veamos que las cáscaras han desprendido todas sus sustancias, las retiramos, dejamos enfriar el agua, y ya la podemos utilizar para el riego.

Unos diez días antes de la cosecha se recomienda regar abundantemente solo con agua, para eliminar las sales sobrantes del sustrato y que la planta consuma sus reservas. De esta forma conseguiremos que los cogollos se puedan fumar con un mínimo curado.

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