Ciencia del Cannabis: Sin Fanáticos Ni Detractores

La regulación del cannabis en Uruguay invade la agenda de prensa, alcanza comentarios entre vecinas, en la feria, en la peluquería, en la mesa del domingo en familia. La noticia parece generar una complicidad entre adultos que opinan sobre el riesgo y lo prohibido, basados en sus creencias e intuiciones. Los lectores se ponen las camisetas de su cuadro, y como cruzando el Parque Batlle van llegando al estadio a hacerse parte de su hinchada. Por un lado quienes aseguran que lo cura todo, conecta a los amigos, aleja al narcotráfico. En el otro lado horrorizados, argumentan que se estimula el consumo de drogas, que no se cuida a los jóvenes que quedan desconectados de la realidad, que destinamos recursos públicos a trivialidades.

Un tema de alto grado innovador se instala en la agenda uruguaya. Junto con el tradicional termo y mate, hoy la yerba es otra, una que sorprende y cuestiona las estrategias políticas que impactan en la salud y el bienestar. La aversión al riesgo caracteriza a los uruguayos ( 1 ) y damos pasos tímidos en la implementación de la innovadora ley, buscando la seguridad donde reina la incertidumbre. Tanto los fanáticos como los detractores transitan el experimento, pero a fin de cuentas ¿Estamos realmente haciendo un experimento? Aunque más que preguntarte, quiero decirte: hagamos experimentos! La ciencia nos permitirá conocer cómo, cuánto, quiénes, cuándo, y otros secretos que hasta hoy sigue escondiendo la naturaleza del cannabis. Mediante investigación científica podremos apoyar el establecimiento de políticas basadas en evidencia y los cánticos de la hinchada quedarán solo para la celeste, que tiene nuestro fanatismo siempre.

El reclamo de más ciencia es una invitación a tomar datos, plantear hipótesis, hacer mediciones, comparar condiciones, y así basar nuestros argumentos en evidencia científica. Estamos en un escenario legal y productivo que ofrece los requisitos necesarios para investigar. El consumo es un hecho, tanto el recreativo como el medicinal, y necesitamos saber con precisión cómo actúa el cannabis en nuestro cuerpo y cuáles son sus efectos terapéuticos.

No todas son interrogantes en la ciencia del cannabis, hay grandes progresos y conocimientos que no podemos ignorar, y es a partir de ellos que haremos ciencia.

 

Producción Propia

Nuestro cuerpo cuenta con una producción propia de cannabinoides, similares a los compuestos que produce la planta. Sin registrarse en el IRCCA y sin comprar en las farmacias, nuestro cuerpo fabrica neurotransmisores llamados endocannabinoides, que activan los mismos receptores que el cannabis fumado o ingerido, aunque la activación fisiológica es de menor magnitud. La anandamida y el 2AG son algunos de los endocannabinoides que los científicos han identificado hasta el momento. Se ha visto que el sistema endocannabinoide está ampliamente distribuido en nuestro cuerpo, alcanzando al sistema nervioso central, periférico, sistema inflamatorio; modulando procesos motores, cognitivos, fisiológicos y emocionales. Los receptores más conocidos son el CB1 y CB2, pero hoy sabemos que existen otros receptores, como el GPR55 y GPR18 ( 2 ). Falta conocer más sobre los mecanismos de acción cannabinoide que funcionan en nuestro cuerpo ¿Los investigamos?

Hambre de Cannabis
El cannabis actúa en el sistema regulador del apetito, ese que te motiva a comer una hamburguesa con dulce de leche y papas fritas después de fumar. Técnicamente se puede acusar de ésto al Tetrahidrocannabinol (THC), uno de los cannabinoides de la planta. Es el mismo compuesto responsable de la psicoactividad, el que activa receptores de tipo CB1 en partes profundas del cerebro, específicamente en el hipotálamo, regulando la sensación de hambre y saciedad. En el hipotálamo el THC modifica los niveles de hormonas orexigénicas, como la Ghrelina, que estimula el apetito, y otras que regulan la sensación de saciedad, como la Leptina y el péptido YY (3).

Dado que el cannabis incide sobre el sistema regulador del apetito, es un compuesto ideal para el desarrollo de fármacos que regulen el apetito, tanto para estimularlo como para inhibirlo ¿Podremos avanzar en este desarrollo en Uruguay?

Cerebro Adolescente
El cerebro adolescente transita una etapa de gran plasticidad. Esto significa que los estímulos que recibe durante la adolescencia son capaces de dejar marcas profundas en el cerebro. Durante este periodo varios sistemas de neurotransmisión como el de glutamato, GABA, dopamina y el sistema endocannabinoide, atraviesan una profunda reorganización sobre la cual se sostiene el proceso de maduración del sistema nervioso central. Por lo tanto, un consumo sostenido durante la adolescencia puede alterar profundamente la maduración del cerebro (4).

La plasticidad del cerebro adolescente es una característica maravillosa, pero conlleva una contracara de vulnerabilidad y riesgo. Deberíamos monitorear el consumo adolescente para evidenciar cómo lo afecta la legalización, no porque la ilegalidad sea más segura, si no porque hay múltiples formas de implementar la ley, y el conocimiento sobre el cerebro adolescente indica que no podemos perder de vista a esta población vulnerable.

Fumando ¿soñaba?
El cannabis también modula los procesos neuropsicológicos implicados en el sueño. Las últimas investigaciones sugieren que en el corto plazo fumar cannabis puede tener un efecto terapéutico para el sueño. Sin embargo, habituarse a que el cannabis potencia el sueño en un consumo sostenido, incrementa el riesgo de dependencia.

Por otra parte, algunos estudios sugieren un efecto terapéutico para el sueño mediante un consumo con altas dosis de Cannabidiol (CBD) y bajas dosis de THC ( 5 ).

Hace falta continuar investigando para comprender los efectos del cannabis en la fisiología del sueño ¿Y si avanzamos en experimentar?

Sexo y marihuana: cuánto y cuándo
Si bien el cannabis es utilizado popularmente como un aditivo de placer, poco se conoce sobre los procesos biológicos vinculados a lo hedónico y el cannabis. El comportamiento sexual es un comportamiento motivado que ha sido mantenido en la evolución, asegurando la variabilidad genética en las especies y garantizando su supervivencia. En el comportamiento sexual, la fase pre-copulatoria, caracterizada por comportamientos motivacionales de atracción y cortejo, y la fase copulatoria, son moduladas por la interacción entre esteroides, neuropéptidos como la prolactina y oxitocina, y neurotransmisores, como la dopamina y la serotonina, que facilitan o inhiben estos comportamientos. Hace ya cientos de años que se reporta sobre los efectos del cannabis en el comportamiento sexual. Algunos estudios sugieren que el cannabis tiene una acción bifásica en el deseo sexual como afrodisíaco o anti-afrodisíaco, según la dosis, el momento y el usuario ( 6 , 7 ). Sin embargo, son pocos los estudios científicos que abordan este tema y aún falta investigar para definir precisamente cómo el sistema endocannabinoide puede modular el comportamiento sexual.

Investiguemos en Uruguay
La ciencia puede echar luz sobre éstas y muchas otras preguntas. De hecho hay investigadores que ya se animan a trabajar para despejar las incógnitas. En el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable: el Departamento de Neurofarmacología Experimental y el de Biología Molecular; en la Facultad de Ciencias: el Grupo de Química Orgánica Medicinal, la Sección Fisiología y Nutrición, el Laboratorio de Trazabilidad Molecular Alimentaria; en el marco del trabajo del Núcleo Interdisciplinario de Estudios sobre Cannabis: el Laboratorio de Neurobiología del Sueño, Laboratorio de Farmacognosia y Productos Naturales de la Facultad de Química, Laboratorio de Radiobiología de Facultad de Medicina y el Laboratorio de Fisicoquímica y Espectroscopía Orgánica del CENUR noroeste en Paysandú, y hay más.

Las ideas de investigación son infinitas, la sed de conocimiento es la de una tarde de verano en el Cabo Polonio al sol, las condiciones legales y productivas ya están dadas en nuestro país. Entonces, investiguemos más.

Una adecuada articulación entre la academia, el sector productivo y el público, los emprendedores y los innovadores, será protagonista en este ecosistema que los orientales, sabremos florecer (?).

MSc. Helena González

 

 

 

Referencias Bibliográficas:
http://www.cpaferrere.com/novedades/noticias/el-gran-susto-colectivo-ii
Di Marzo, V., & Piscitelli, F. (2015). The endocannabinoid system and its modulation by phytocannabinoids. Neurotherapeutics, 12(4), 692-698.
Riggs, P. K., Vaida, F., Rossi, S. S., Sorkin, L. S., Gouaux, B., Grant, I., & Ellis, R. J. (2012). A pilot study of the effects of cannabis on appetite hormones in HIV-infected adult men. Brain research, 1431, 46-52.
Renard, J., Rushlow, W. J., & Laviolette, S. R. (2016). What can rats tell us about adolescent cannabis exposure? Insights from preclinical research. The Canadian Journal of Psychiatry, 61(6), 328-334.
Babson, K. A., Sottile, J., & Morabito, D. (2017). Cannabis, Cannabinoids, and Sleep: a Review of the Literature. Current psychiatry reports, 19(4), 23.
Touw, M. (1981). The religious and medicinal uses of Cannabis in China, India and Tibet. Journal of psychoactive drugs, 13(1), 23-34.

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