CBD versus Cáncer

Descubren nuevo mecanismo implicado en los efectos anticancerígenos del CBD en el cáncer de próstata, carcinoma hepatocelular y de mama.                     

Se ha demostrado que el CBD (cannabidiol) inhibe la liberación de ciertas estructuras de las células cancerosas asociadas con la resistencia a los agentes quimioterápicos y con la transferencia de factores que promueven el cáncer. Dichas estructuras se denominan exosomas y microvesículas (EMV), tienen un tamaño de 30 a 150 nanómetros, son liberadas por las células e involucradas en la comunicación intercelular a través de la transferencia de proteínas y material genético como los fluidos corporales, la sangre, saliva, orina, el líquido cefalorraquídeo (LCR) y la leche materna.

Un grupo de científicos británicos de la Escuela de Ciencias Humanas de la Universidad Metropolitana de Londres, encontró un papel novedoso para el CBD como potente inhibidor de la liberación de exosomas y microvesículas de tres líneas celulares de neoplasias: cáncer de próstata, carcinoma hepatocelular y adenocarcinoma de mama.

El CBD redujo significativamente la liberación de exosomas en las tres líneas celulares cancerosas y también inhibió significativamente, aunque de manera más variable, la liberación de microvesículas. Se encontró que estos efectos del CBD eran dosis-dependientes y específicos del tipo de células cancerosas.

Los autores del estudio sugieren “que el CBD puede utilizarse para sensibilizar a las células cancerosas a la quimioterapia” y “que los efectos anticancerosos conocidos del CBD pueden deberse en parte a los efectos reguladores sobre la biogénesis de los exosomas y microvesículas”.

Esta nueva función de CBD en la liberación de exosomas y microvesículas (EMV), revelada aquí por primera vez, puede ser de gran relevancia para la aplicación terapéutica optimizada en diversas patologías mediadas por EMV.

Cáncer y cannabis

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer es la segunda causa de muerte en el mundo, siendo la causa de una de cada seis muertes en el mundo. Más de 60% de los nuevos casos se detectaron en África, Asia y Latinoamérica y el 70% de las muertes globales por esta enfermedad también ocurren en estas regiones.

Por el momento, los tratamientos que ofrecen la medicina y la industria farmacéutica tienen en la mayoría de los casos una eficiencia limitada, acompañada de una toxicidad importante y efectos secundarios muy perjudiciales para los pacientes. Los fármacos no solo atacan las células enfermas, muchas veces también atacan a las células sanas con sus desagradables consecuencias.

Dentro de las terapias disponibles para aliviar algunos síntomas del cáncer y la quimioterapia se abre paso el cannabis que puede reducir el dolor, vómitos, náuseas y mejorar a su vez el apetito, el humor y el sueño. Estos elementos inciden en la mejoría global de la calidad de vida, un aspecto fundamental para hacerle frente a esta cruel enfermedad, pero su aporte aún puede ser mayor a medida que avanzan las investigaciones y el cannabis medicinal se consolida en todo el mundo.

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