Antioquia Labs

El Gobierno y la Universidad de Antioquia anuncian la creación de una empresa propia de cannabis medicinal en Colombia.                          

 

Un año atrás el Gobierno de la provincia colombiana de Antioquia con el Centro de Investigación y la Facultad de Farmacéutica de la Universidad de Antioquia, comenzaron a trabajar en pos de crear su propia empresa de cannabis medicinal.

El gobernador antioqueño Luis Perez expresó que ya están listos para solicitar las licencias de producción, en lo que consideran una apuesta a generar conocimiento e investigación, participar de los dividendos que genera la industria del cannabis y no dejar el procesamiento de la planta exclusivamente en manos de laboratorios extranjeros.

De acuerdo a la legislación colombiana, para cultivar y comercializar al exterior cannabis medicinal se requieren cuatro licencias: la de cultivo, fabricación, investigación y exportación.

El pasado 5 de octubre se aprobaron seis nuevas licencias de producción de cannabis para fines médicos y científicos a las empresas: Med Colombia, Cannabis Medical Group, Medcann Colombia, Colombian Organics, Canmecol y Khiron Colombia. Que se suman a Cannalivio, Pideka, Ecomedics, Econnabis, Cannavida y Pharmacielo, empresas ya autorizadas por el Ministerio de Salud.

Problemas en el paraíso

La implementación de la industria del cannabis medicinal en Colombia avanza a paso firme. Sin embargo, hay voces referentes en el proceso de legalización del cannabis en Colombia, que sostienen que este proceso no es tan democrático y horizontal como parece y tiende a reproducir el esquema de utilizar nuestros suelos como materia prima para que europeos y norteamericanos den valor agregado a nuestros productos.

El docente de la Universidad de Medellín César Augusto Betancur Cañola, explicó que en el país hay pocas licencias porque los laboratorios son muy costosos. Estima que montar una planta para procesar cannabis puede oscilar entre uno y tres millones de dólares.

El Decreto 613 de la Ley 1787 aprobado este año, contempla la figura del pequeño y mediano cultivador de cannabis medicinal, pero solo le permite sembrar y cosechar media hectárea. La pequeña producción, más los costos de procesar el cannabis, hacen que de hecho le sea imposible a cualquier emprendedor local competir con los grandes laboratorios transnacionales y solo puedan dedicarse a venderles su producción.

Las licencias tienen un costo dependiendo de su modalidad y van entre los 180 y los 10.290 dólares. La Resolución 578 del Ministerio de Justicia define, además, las tarifas para modificación de licencias, obtención de autorizaciones extraordinarias, extensión de la licencia para esquemas asociativos de productores y comercializadores de cannabis medicinal, y la forma de pago de la licencia.

La ley señala que la Dirección de Lucha contra las Drogas de Presidencia podrá promover el desarrollo de proyectos de cannabis con fines medicinales con pequeños o medianos cultivadores que lo soliciten, como mecanismo de sustitución de cultivos ilícitos en determinadas poblaciones. 

En este contexto, se ve con muy buenos ojos que la gobernación de Antioquia y su Universidad compitan en este mercado, porque el conocimiento queda en el país y su producción estaría destinada a pacientes colombianos y su excedente a la exportación.

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