Anorexia nerviosa y cannabis

Estudios científicos afirman que el THC puede mejorar los síntomas psíquicos en pacientes con anorexia nerviosa.                                             

La anorexia nerviosa es un trastorno de la alimentación basado en una conducta de restricción alimentaria auto impuesta, a causa de un deseo irrefrenable de adelgazar.  Este trastorno puede convertirse en una enfermedad mental severa que demande hospitalización o incluso ponga en peligro la vida de los pacientes.

La mayoría de los usuarios de cannabis han experimentado alguna vez esa sensación de hambre que se produce después de consumirla. Esto se debe al THC que contiene la planta, que interactúa con el sistema endocannabinoide generando esas ansias de comer.

El cannabis se utiliza regularmente como estimulador del apetito en el tratamiento de diferentes patologías como el alzheimer, el VIH e incluso el cáncer, que pueden hacer perder las ganas de comer, bien por la propia enfermedad o por la agresiva medicación. Sin embargo, su uso entre pacientes con anorexia está menos extendido, ya que muchos especialistas todavía tienen reparos a la hora de indicarla como terapia.

Estudios clínicos

Los resultados de un estudio clínico realizado en la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad de Haifa, confirman que el El THC puede ser eficaz en el tratamiento de los síntomas psíquicos en pacientes con anorexia nerviosa

En este estudio participaron nueve mujeres con una edad media de 45 años que fueron tratadas con 1 mg de THC al día durante una semana y 2 mg al día durante 3 semanas. El resultado primario fue la mejora en la forma en que las pacientes perciben su comportamiento alimentario. Se encontraron también  mejorías significativas en el cuidado corporal, la sensación de ineficacia, el ascetismo y la depresión.

Una investigación  publicada en el año 2015 por la revista Nature a cargo científicos de Australia, Alemania y Estados Unidos concluía que la estimulación del apetito producida por el cannabis se debe a su interacción con las mismas neuronas que normalmente se encargan de producir saciedad, las conocidas como proopiomelanocortinas (POMC).

Según los experimentos, estas neuronas aumentan su actividad y liberan sustancias químicas diferentes cuando entran en contacto con los cannabinoides, lo que produce el hambre tan característico asociada al consumo de cannabis. “Descubrimos que las células que reducen el apetito se activan de manera diferente al entrar en contacto con el receptor cannabinoide CB1R”, destaco Tamas L. Horvath, jefe del proyecto e investigador de la Universidad de Yale.

En 2014 una investigación publicada en Nature Neuroscience indicaba que el THC activaba receptores en el cerebro asociados con el procesamiento de los olores, lo que afinaba los sentidos del olfato y del gusto, directamente relacionados con el hambre y la experiencia de la comida.

Un estudio danés del año 2013 demostró que el uso de dronabinol, un derivado del cannabis, producía un aumento pequeño pero significativo del peso en pacientes con anorexia nerviosa.

Investigaciones

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29735812 

https://www.nature.com/articles/nature14260

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