A cuatro años de aprobada la ley, la regulación quitó un 18% al mercado ilegal.

Uno de cada seis adultos uruguayos que declararon haber consumido marihuana durante el último año, está habilitado para acceder al cannabis en forma legal. Estas 25.783 personas inscriptas son la cifra más clara de lo que la regulación le ha quitado al narcotráfico a cuatro años de aprobada la ley: 18%.

“Es un porcentaje adecuado para una primera etapa, pero es aún insuficiente si consideramos la demanda total”, reconoció Diego Olivera, secretario de la Junta Nacional de Drogas. Según los estudios que realizó la Junta, en Uruguay hay unos 50.000 adultos que consumen varias veces al mes. Este grupo representa el 80% de la demanda y, por tanto, “una primera meta para el sistema regulado es alcanzar un número de esa índole”, agregó el jerarca.

La venta de marihuana en las farmacias fue la que hizo la diferencia. Esta vía de acceso ha recuperado fuerza a mediados de noviembre cuando se retomó la venta, se agregaron dos nuevas variantes del producto y se sumaron dos locales en Montevideo.

El proceso de regulación se enfrenta ahora a dos nuevos desafíos: por un lado, el decreto que permite la venta de marihuana en nuevos establecimientos. Esta propuesta, que nace como solución a la incompatibilidad entre el sistema bancario y el comercio de drogas, ha causado la oposición de las farmacias tradicionales y ha puesto en duda su rentabilidad para los futuros propietarios de estos “quioscos cannábicos”. Por otro lado, ver cómo marchará el proyecto durante el verano, que es la época en que los autocultivadores al aire libre aún no han logrado cosechar la producción y que, a la vez, hay corrimiento (por turismo) de los adquirientes en farmacias.

En Montevideo se concentra más de la mitad de los compradores (55%), un porcentaje similar a los que declaran ser consumidores de marihuana. Eso sí: en la capital esta vía de acceso es mucho más potente que el autocultivo o los clubes cannábicos. En el interior ocurre lo contrario.

Algunos mitos que se van derribando:

Los consumidores de marihuana son todos unos vagos. De los 16.275 adquirientes, el 52% trabaja en el sector privado y el 12% en el público. Solo hay un 26% de “inactivos”, pero suelen ser los jubilados o los estudiantes universitarios.

La droga está asociada a la pobreza y la falta de estudio. Casi la mitad de los compradores de marihuana en farmacias empezaron o terminaron la universidad. Solo el 8% no logró siquiera iniciar el liceo.

El faso es para las “minas”. Siete de cada diez adquirentes de cannabis son hombres. Aunque las mujeres consumen (cada vez más), las drogas están muy masculinizadas, la excepción son los tranquilizantes.

 

Fuente: Diario El País

 

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